“…Todos nacemos con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso, que te limitaras a caminar teniendo las alas que nos han regalado.
La vida es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Solo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás.

-Aunque te caigas, no morirás, solo algunos golpes que te harán más fuerte para el próximo intento. Para volar, primero hay que crear el espacio de aire libre necesario para que se desplieguen las alas. Para aprender a volar, hay que empezar siempre corriendo un riesgo. Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor es resignarse y seguir caminando para siempre…”